El derecho de la educación

   En tiempos de revuelos, las intelectualidades se vuelven sutilmente pretenciosas, la conciencia de clase se hace presente e impugna, sin ninguna duda ni atisbo de flaqueo, las decisiones políticas que atentan contra la integridad del orígen, la aprehensión y el desarrollo del conocimiento. Debería toda condición socio-cultural quedar exenta, en casi todo sentido, de imposiciones legislativas desesperadas y exclusivas, no así funciona en la realidad que vivimos. 
   La historia argentina tiene sus raíces en la educación, en todos sus niveles, que ha garantizado desde los principios, el pilar de una sociedad tolerante, solidaria, inclusive un profesionalismo excelso, dotado de una riqueza regional y nacional que augura, desde el primer nivel hasta el universitario, un cúmulo de aptitudes, conocimientos y valores que rigen nuestro -yo colectivo- ideal. Saber de dónde venimos, nos aclara hacia dónde vamos, y en una vorágine de condiciones burocráticas, nos encontramos al frente del peligro que conlleva atentar contra nuestra libertad de pensar, de elegir, de saber.. 
   Es tarea de todos apoyar un sistema que habla por sí mismo, no por nada tenemos uno de los índices más bajos de analfabetismo en latinoamérica, y uno de los mayores números de egresados escolares anuales, una integración socio-estudiantil y académica comprometida y desarrolladora, avalada inclusive por la UNESCO, y reconocida a nivel mundial por sus premios Nobel y profesionales a lo largo y ancho del globo.
   Un país que busca construir nuevas universidades, abrir nuevas carreras en relación a las nuevas tecnologías, invertir en un área que nos compete como sociedad, apostar a la inclusión de todos los sectores, es un país que asegura su futuro y la calidad de vida de sus habitantes, que crece y se hace más fuerte en un mundo dónde las potencias arrasan las costumbres y se imponen de manera cultural y económica. Luchar contra la injusticia de la inequidad, un modelo que quiere privar de lo que no nos es otorgado, sino que traemos con nosotros, porque lo heredamos de nuestros padres, y ellos de los suyos, los que revolucionaron las universidades, los que pelearon por la democracia académica, los que apostaron por el futuro.. el futuro llegó hace rato.
   

   " Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. Si no somos tratados con dignidad y decencia por la administración privada o pública de la educación, es difícil que se concrete el respeto que como maestros debemos a los educandos." 
   Pedagogía de la autonomía, Paulo Freire, 2004.   

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